Tu musaraña

Durante tus noches de angustia siempre fui un esbozo de tu apasionada caligrafía. Me convertiste en tu musa, era fascinante verme rodeado de tantos versos. Luego, al amanecer, cuando tus ojos abandonaban la nocturnidad a la que estabas sometida, me apeabas de ese ensueño convirtiéndome en una peligrosa araña. Reconócelo, no es mi veneno lo que te da miedo: es mi amor por ti.
Imagen: Pixabay

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