Bon appétit

El lunes llegó la bestia con mal humor y gruñó al encontrar la sopa fría. El martes el plato humeaba, pero tampoco le gustó y gritó con furia. El miércoles sí le pareció que estaba en su punto, aunque se quejó porque le faltaba sal; pidió unos huevos fritos. El jueves se llevó una sorpresa: sobre la mesa no había comida, solo una hoja escrita: «Sopa: ingredientes». «¡No te olvides de servirla muy caliente!» Su mujer se marchó. El viernes, el menú fue libre.

Imagen: Pixabay

 

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