Hablando de la soledad

Imagen: Pixabay
Me hablas de la fría soledad
mientras yo rezo en silencio;
no por ti, sino por mí,
por no caer preso de tu recuerdo.
Me hablas, de la distancia y del olvido
como si de pan duro se tratara;
no por el hambre, sino por el orgullo
de la amistad que en ti se desdibujara.
Me hablas de la esperanza
como un racimo de cerezas de temporada;
no por la frescura, sino por el anhelo
de sentir una vez más la melaza de mis labios.
Me hablas, que no callas,
mientras te ruego que nunca lo hagas;
no por el silencio, sino por el murmullo
de alejar los quejidos de tus fantasmas.

@XaviviGarcía

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.