Espérame

Hace tiempo que tus caricias se convirtieron en el frío terrazo de nuestra morada. Las sábanas de la cama, ya no cubren poros que exhalan vida; su función no es más que tapar dos cuerpos distantes: el tuyo y el mío, convertidos en dos enormes continentes alejados por un enorme océano. Tú eres América, yo sin embargo, Europa. En su día me alegré en explorarte, descubrir cada centímetro de tu terreno virgen; ahora no es que me sea indiferente, es más bien que ha mermado la ilusión, y no te culpo a ti por ello. Sé que es cosa mía, y la decepcionante situación que nos rodea me ha convertido en un zombi. No llores por lo nuestro, no merezco que conviertas tus sentimientos en esas lágrimas, las cuales reflejan aún más la belleza de tus ojos. Perdóname, sólo necesito tiempo; sé que pronto terminaré con mi agonía y volveremos a ser felices, te lo prometo. ¡Espérame, por favor!

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