Un anónimo desde la distancia (I)

Te recuerdo que no te he olvidado. Te sigo desde la distancia. Sé que no es lo mismo, pero me sirve para ver que te encuentras bien y estás cumpliendo tu deseo. No estás, y tengo demasiado tiempo para pensar. A veces cosas malas; no de ti, sino de mí. No sé llevar la situación. Cierto día me dijiste que uno se acostumbra enseguida a lo bueno. ¡Cuánta razón! Te fuiste, pero para cierto día volver. Cuando lo hagas, te veré desde la estación Olvido; junto al cruce Melancolía.

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