El deshielo

Septiembre se desliza
entre tu lengua y la mía,
como un febrero al compás
del primer calor del año.


Y mientras tanto,
gota a gota,
jadeo a jadeo,
el amor se funde en ámbar
por aquello del deshielo
de mi sexo en el tuyo.
 
(C) 2020 – @XaviviGarcia | Pic: Pixabay

Negativo

A lo mejor
soy un punto (o puto) negativo,
que más allá de ver al gavilán,
libre, en pleno vuelo,
juega con el polvo del camino
con los dedos de la mano;
mientras cae el reloj de arena,
entre angustias renovadas,
cada vez que al alba,
y su olor de melancolía
me hacen retroceder dos pasos.

A lo mejor, y tal vez…
porque soy un puto (o punto) negativo
que carece de toda solvencia.

2020 – @XaviviGarcia | Pic: Pixabay

Astronauta

Imagen: Pixabay
Qué más da
la Luna y sus lunares,
si cada vez que despierto
me acompañan todos los males
que habitan entre Tierra y Cielo,
con la pérdida de cualquier consuelo
de engendrar saetas en mi vientre;
ni su calor ni su sonrisa…
… qué más da,
si al fin y al cabo no existe
escafandra que mi despecho soporte.
 
(C) 2020 – @XaviviGarcia 

Todo

Imagen: Pixabay
Entre respiro y respiro nos hicimos daño;
porque ya no hablaban los labios
ni de ti ni de mí.
Tan sólo versaba
un ruin y bastardo resentimiento;
con cierto olor proveniente del olvido;
con cierto dolor que destilaba desprecio…
… nos hicimos daño.
Tal vez porque los pareados
dejaron de ser aquellas rimas
que salían de nuestros pechos.
Tal vez, y digo tal vez,
porque tu mirada, y quizá la mía,
se quemaron antes de serlo TODO.

@XaviviGarcia

La caída

Imagen: Pixabay

Enloquezco
cada vez que me hablas;
mientras miro esos labios
que bailan dictados por el compás
de tus sugerentes palabras.

Y te miro, una vez más…

y me pierdo cuando pienso
haciendo un inútil equilibrismo
con el único anhelo de besarlos,
a sabiendas de la locura
de caer en tus pechos.

Y te miro, perdido, ardiendo;
mientras al final,
como un café en las manos,
me doy cuenta de que los sueños,
sin edulcorante, son amargos.
Y esa es la realidad.

@XaviviGarcia

 

 

El vacío

Imagen: Pixabay
A veces el silencio
se hace fuerte y habla
de la soledad y su desprecio.
Y araña al aire; y se queja,
mientras convierte susurros
en sentidos poemas,
que claman algo tan complicado
como una sincera piedad.
Y a veces, esas veces,
duele mucho el cruel vacío
que en el pecho alguien dejó.

@XaviviGarcia

Flores y difuntos

Imagen: Pixabay

No llevéis flores
a los difuntos,
por aquello de la astenia.
Que ellos son más de amores
que de claveles y gladiolos.
No, no les llevéis flores;
llevadles, si eso, melancolía,
para que sean sabedores
que entre pecho y costilla,
no hay pena, sino alegría
por un amor que desfalleció,
pero que nunca se apagará del todo.

@XaviviGarcia

Virgo

Imagen: Pixabay

Solías ser
el Sol en mis dunas,
la Luna entre las dehesas;
y, pese a todo,
Virgo cuando me besabas.

@XaviviGarcia

El patio del colegio

Imagen: Pixabay

En el patio del colegio
habitaban policías y ladrones;
doctoras y enfermeros
que curaban todos los males.
En el patio del colegio
ninguno hablaba de transacciones,
ni de primas ni de riesgo,
tan sólo se vivían emociones.
En el patio del colegio
se engendraban amores inconfesables,
que entre risas y empujones
perduraban con el vaho en los cristales.
En el patio del colegio
quedaron nuestras ambiciones.

@XaviviGarcia

Caminante

Imagen: Pixabay

Mamá contaba
en sus noches de desvelo,
los granos de arroz y
lentejas que guardaba.
Siempre con el desconsuelo
de los agujeros sin zurcido,
con el verdadero cariño
que, entre llantos e hilo,
una hambruna vislumbraba.
Y ella, pese al dolor y el silencio,
hacía de toda la desdicha
una rumba, sin más moraleja,
que un camino lleno de polvo,
con la sonrisa de un caminante
que sabe, que pese a todo,
al final, siempre llegará una recta.

@XaviviGarcia