La nueva oportunidad

Todavía recuerdo aquella frase que me dijo mi difunto abuelo cuando yo era un niño: “La libertad es el fruto del diálogo entre personas coherentes. Para lograr la independencia usa a tu mejor aliada, la lengua.”.

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Lo intenté, pero de nada sirvieron las palabras. Mi madre no quiso ver que ya era demasiado mayor para llevar aquella absurda rebeca de color azul. Mi autonomía y el sentido del ridículo quedaron entredicho, por lo que tuvieron que esperar una nueva oportunidad.

Rosas

La joven, dolida, le preguntó a su abuela por el amor.

–¿Por qué algo tan bonito puede causar tanto daño?

La anciana, con su gesto dulce, acarició a la nieta e intentó consolarla.

–Las rosas, a pesar de su precioso color y agradable perfume, también tienen espinas; no es lo mismo ser florista que jardinero.

La chica sonrió.

Amor cobarde

El amor se convierte en cobarde, cuando las miradas no son más que espuma acariciando el vacío de dos corazones sedientos por acariciarse.

Pescando la vida

Tras varios días de intentos, al final logré pescar mi primer pez: «¿Y ahora qué?», le pregunté a mi abuelo; «Ahora devuélvelo al agua…», respondió sonriendo a la vez que cortaba el sedal. Tardé mucho tiempo en comprender aquella tontería.