Angustia

 

Lo de verte,
sentir que pereces
tras una sonrisa solapada
al gris de tus venas,
no duele, hiere a muerte;
sobre todo por la coincidencia
de que tu último poema
rimaba con las lágrimas
de la danza que suscribe
el despecho de este amante,
que observa tu amarga lejanía,
por la inexperiencia del grumete
de un velero llamado Angustia.

@XaviviGarcía

Penitente

 

Imagen: Pixabay

¡No! ¡Que no puedo
permitirme jurarte!
No es cuestión de orgullo;
tampoco por el dolor causante,
sino por las amebas
alojadas en mi vientre,
que hacen que deshoje
las últimas fantasías
de un mal penitente
en el templo de tus piernas.

@XaviviGarcía

9 corazones oxidados

Todavía no os he podido hablar mucho de «9 CORAZONES OXIDADOS». Para el tocho técnico, os dejo la entrevista que Israel Quevedo Puchal tuvo el placer de contestar a Arrels Setmanari Onder. En lo personal, este proyecto me llegó en un momento de apatía, apenas tenía ganas de sentarme frente al ordenador e idear nada. La cuestión es que, Luis Aleixandre Giménez me convenció para unirme al grupo y no tardé en decidirme. Debía poner fin a mi sequía. Nunca me ha gustado escribir por escribir. Es un detalle que siempre he tenido claro, porque ese estado de ánimo se contagia en la obra que estás desarrollando. Si he de ser sincero, los tres pilares que sostienen esta antología (egoísmo, traición y venganza) fueron el detonante para mi lucidez «escritoril», que no literaria.
Mi primer relato, EL ROSTRO DE JUDAS, es una historia que empieza en el SANTUARIO DE LA VIRGEN DE BALMA, para décadas posteriores trasladarse a ONDA. La desaparición de un cráneo de la colección del Museo de Ciencias Naturales El Carmen dará inicio a la investigación de un detective privado que hará todo lo posible para que no llegue el fin del mundo.

Mi segunda historia, NADIE QUIERE MORIR, se ubica en Bélgica. Narra la historia de un hombre que en su juventud hizo todo lo posible para lograr el amor de su esposa, cosa que no fue nada fácil por las diferentes clases sociales. Al final termina viudo, con unos hijos más preocupados en ellos mismos que en su padre, por lo que termina aparcado en un geriátrico, impedido pero sin ganas de morir. En este caso fue un placer hacer crítica social sobre este asunto, cuando nuestros mayores quedan varados en zona azul hasta que algún familiar se acuerda de ellos y les hace una breve visita.

El último relato que escribí para la antología, NO HAY HUEVOS. Otra historia ambientada aquí en Castellón, en actualidad. Nos cuenta la desdicha de una joven ilusionada por un futuro prometedor, pero que no llega a cumplir por culpa de un joputa y la humillante violación que comete. La chica crece sin contar jamás la desgracia, creyendo haber sanado… pero no es así. Cierto día, cobijada bajo el Faro de Nules y tras ver en las noticias un juicio injusto a una víctima de manada sexual, se da cuenta de que hasta que no imparta su propia justicia, no llegará a ser la mujer que se pensó en el pasado. Aquí me encantó hacer una crítica mordaz a la indefensión de las mujeres que sufren estas agresiones, a la política y su justicia a la carta, y a ciertos medios de mierda que se centran más en el amarillismo de los sucesos que en ayudar.

Amigos, en definitiva, que me encantó dar una patada a esa apatía y escribir estos tres relatos que sé que gustarán. Y si queréis leer mis historias y las de mi compañeros, pues nada, tenéis el libro a tiro de piedra: pedidlo en vuestra librería de confianza, centro comercial o en la web de Ediciones Hades. ¡No os defraudará!

Pequeñeces

Soy de los que mira con atención a los gigantes, buscando pequeñeces.

@XaviviGarcía

 

Amargura

Imagen: @XaviviGarcía

Acuno mis poemas
entre bahías de pomelo.

@XaviviGarcía

 

Yacer en el Mediterráneo

Qué fácil es hablar
del dolor de amor,
del corazón muerto;
si entre los dedos
de unas fuertes manos
tan sólo habita la penuria
del fino cristal roto
de la endeble bombilla.

Frágil lo llaman…
igual que el sentimiento
del deshielo de mis ojos,
que hace salvaje camino
hasta el estanque de mi pecho.
Y no hay garza ni pato,
tampoco cisne ni ganso
que acomode el húmedo
y pesado cruel tormento
de yacer a pies del Mediterráneo,
con la infinidad del recuerdo
del sol sobre el este dorado,
y lágrimas de dolor y lamento.

@XaviviGarcía