Biblio Port Burriana

Hablar de Biblio Port Burriana es hacerlo como de mi familia. ¿Por qué? Cuando uno trata con Noelia, Verónica y África se da cuenta de que son personas muy cercanas, soñadoras, amantes de los libros, por lo que no tardan en convertirse en muy entrañables para todas esas personas que compartimos la misma afición que ellas. Estas chicas son la cara visible de la mini biblioteca (pequeñita pero bien nutrida) que hay ubicada en el paseo del puerto de Burriana. Decía antes que las considero como parte de mí, porque desde el primer instante que las visité, encontré en ellas ese tipo de complicidad que sabes que va a ser duradera.

Rememoraré cómo las conocí porque merece mucho la pena. Cierto día me topé con un anuncio en Internet, hablaba de una chiquitita biblioteca creada con la ilusión de un vecindario por tener un sitio común en el que reunirse, charlar de libros y de otros temas culturales. Cuando hice clic en la fotografía del artículo, me llamó mucho la curiosidad: era un diminuto barracón prefabricado, el cual estaban empezando a llenar las estanterías con mucho amor. No me lo pensé. Me puse en contacto con ellas y quedé en visitarlas para regalarles algunos ejemplares de mis novelas, pues me hacía ilusión que mis libros pudieran estar en un lugar tan privilegiado como ese. Lo hice, y un domingo llegué allí para no marcharme jamás; allí quedaron mis libros y parte de mi corazón.

Con mi primera visita pude enterarme en persona del proyecto y de cómo habían llegado a lograr «el chiringuito». Me hizo gracia saber que durante algún tiempo fueron una biblioteca ambulante: mesas, sillas, y cajas de libros de un lado a otro. ¿Quién sería capaz de hacer algo así? Resolveré yo mismo la cuestión: unas personas que no buscan otro tipo de enriquecimiento que la satisfacción de disfrutar y promover la cultura. Durante estos años he visitado en numerosas ocasiones Biblio Port. Siempre es un placer acudir allí y entablar conversación con África, la bibliotecaria, y los usuarios que se acercan para llevarse un libro a casa.  Para un escritor (permitidme la licencia) como yo, es una gran satisfacción que los lectores te pregunten cosas muy cercanas, directas, y te ofrezcan su punto de vista de la literatura en general.

Hoy he leído cierta crítica hacia Biblio Port y he sentido mucha lástima. No por la crítica en sí (uno sin ser muy inteligente sabe diferenciar un comentario con intención de torpedear) sino por lo duro que ha trabajado la Asociación de Vecinos del Puerto de Burriana (lo he visto en directo) para lograr un espacio cultural para toda la gente de la localidad, y lo poco que se valora este esfuerzo. Noelia, África y Verónica (entre otros socios) dedican muchas horas a la biblioteca, de manera totalmente altruista, sólo con la ilusión e intención de acercar los libros a los burrianenses. Por todo esto se merecen mi admiración y respeto como lector, escritor y sobre todo, persona.  ¡Qué mal sienta la cultura a cierta gente! ¡No cambiéis nunca, chicas!

 

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