Por todos los infiernos del mundo

Imagen: Pixabay

Anoche Lilith bailó sobre mí,
con el sutil aleteo
de sus alas caídas en mi vientre,
convertida en una balada sin letra.
O tal vez, fue una saeta sin acento
que busca el quejido de un penitente.
Tal vez, y digo que tal vez,
porque el susurro, excitante,
fue puro jazz convertido en saxo,
mientras un gato en el balcón,
vislumbraba el deseo tras las bambalinas,
entre sudor y copas de vino;
como el amor a destiempo, cortado en tiras,
para esnifar los segundos pertinentes
tras el cálido anhelo de dos eternos amantes.

Siempre con la única y dolorosa condición:
de que el amor, entre cielo e infierno,
será como la mancha del tinte
de un mimado Ribera del Duero.

@XaviviGarcía

 

 

Ojos secos

Yacen ahora secos, sin lágrimas.
Sin el consuelo de la huida
con paso incierto del ser amado.
Sin el sabor de la última comida.
Sin el olor del perfume preferido,
pero con el horrible ruido de la batalla…

Y eso es puro dolor, demasiado;
morir con los ojos abiertos
mientras tú ya eres pasado.
Tal vez, un pretérito imperfecto
que no pudo llorar lo necesitado.

@XaviviGarcía

 

Celos

Imagen: Pixabay

¿Qué es lo que siento cada vez que me dices que él te está acariciando? No son celos. Son mil y una puñaladas que nunca terminarán con mi agonía, seguiré viviendo atormentado.

 

Penitencia

 

Imagen: Pixabay

Mi penitencia de los jueves sigue siendo el recuerdo del sabor de tus labios.

@XaviviGarcía