Moriré

Imagen: Pixabay

Moriré por ti cuando ya no estés. Porque lo has sido todo, un suspiro lejano que poco a poco se fue acercando a mi nuca, hasta que en cierto momento pude sentir el calor que prendiste en mí.

Moriré por ti, porque fuiste la única palabra de amor que salió de mi boca; tú lo lograste, el mérito fue solo tuyo. Yo no pude hacer más que intentar seguir luchando con la ceguera que me provocó tu belleza.

Moriré por ti, porque cuando el ocaso llama a mi cama, el único anhelo de mis sábanas es que tú te empadrones en ellas; porque provocas tempestad de deseo en cada uno de mis sueños y, así, no es fácil vivir.

Moriré por ti, aunque creo que ya lo hice hace tiempo: cuando tu indiferencia sopló la llama virgen de mi corazón.

 

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