Imaginarte

Se me ha agotado la imaginación. Ya te rescaté del último dragón y ahora tan sólo escupe agua. La bruja mala se ha convertido en una vendedora ambulante de castañas asadas. Los románticos vampiros ya no chupan sangre, beben horchata a la vez que se broncean en la playa; los temibles hombres lobo se han vuelto veganos.

Ya no me quedan aventuras para imaginarte, se las llevó consigo aquel pequeño extraterrestre, que con el dedo señalaba hacia su casa. Ahora sólo quedamos tú y yo, confinados en nuestro castillo, mirándonos sin saber qué serie de Netflix ver.  Ayúdame, por favor,  a crear otra aventura para que el aburrimiento no rompa este amor mutuo y fantástico.

 

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